
Para el ser humano que realiza ejercicio es de suma importancia saber como el músculo esquelético satisface sus demandas energéticas durante el ejercicio, esto es a través de sustratos que provienen bien de las reservas del organismo bien de la ingesta diaria de nutrientes; fundamentalmente grasas e hidratos de carbono, y siendo el consumo de proteínas con fines energéticos poco relevantes. El músculo esquelético tiene tres tipos de fuentes energéticas cuya utilización varia en función de la actividad física desarrollada.
En actividades de potencia (pocos segundos de duración y de elevada intensidad) el músculo utilizará el llamado sistema de los fosfagenos, donde encontramos el ATP y la fosfocreatina un ejemplo para este tipo de actividad es el levantamiento de pesas.( metabolismo anaeróbico alactico)
Para actividades de alrededor de 60 segundos de duración a la máxima intensidad posible, utilizara preferentemente las fuentes de energía glucoliticas, no oxidativas, un ejemplo para esto puede ser la carrera de 200 metros. (metabolismo anaeróbico láctico)
Para actividades de mas de 120 segundos, el sistema aeróbico (metabolismo aeróbico) será el que soporte fundamentalmente las demandas energéticas, en este tipo de actividades podemos encontrar el nadar, trotar, andar en bicicleta.
La utilización de sustratos durante el ejercicio dependen de diferentes factores ya sea la intensidad del ejercicio y la duración del ejercicio; al aumentar la intensidad el ejercicio, aumenta la contribución de los hidratos de carbono a la producción de la energía total necesaria para que se produzca la contracción muscular y al aumentar la duración del mismo, aumenta la contribución de las grasas como fuente de energía.
En humanos tanto grasas como carbohidratos son almacenados. Los carbohidratos son almacenados como glucógeno en los músculos y en el hígado. El glucógeno muscular puede ser utilizado directamente como combustible de los procesos contráctiles, mientras que la glucosa del glucógeno hepático primero tiene que ser transportada por la sangre, y tomada por el músculo antes que esta pueda ser oxidada. Los sustratos gluconeogénicos como lactato, glicerol y aminoácidos pueden ser convertidos en glucosa en el hígado, y pueden servir indirectamente como sustrato energético. Además, las fuentes exógenas de carbohidratos también pueden proveer glucosa para los procesos oxidativos en el músculo, luego de haber sido absorbidas en el intestino y de haber entrado en la circulación.
Ahora que ya sabemos cuales son los distintos tipos de de nutrientes que se utilizan cuando realizamos ejercicio podemos diferenciar cada uno, dependiendo el deporte que realizamos ya sea cuando queremos llevar una vida saludable o de alto rendimiento.

